Luego apareció un Maestro Jedi...
... que además resultó ser un caballero de la mesa redonda y salvó a la Princesa del terrible dragón (aunque luego se hicieron amigos)
Y ya para finalizar la tarde, ¡lo que me faltaba! Se me coló en el estudio esta Leoparda tan bonita... y hasta se comió un alce entero!
Menuda la que liaron este trio tan genial!